El Rito Francés
Un rito forjado en el Siglo de las Luces, con gusto por la claridad, la razón y la discusión abierta. Una introducción a la tradición en la que se inspira Triangle Astraea.
Raíces en el siglo XVIII
La francmasonería, en su forma moderna y especulativa, tomó cuerpo en Londres a principios del siglo XVIII y en pocos años cruzó el canal de la Mancha. Las primeras Logias de París, en las décadas de 1720 y 1730, seguían las formas de la Gran Logia de Londres de 1717, y los masones franceses pronto empezaron a adaptarlas, traducirlas y enriquecerlas.
A mediados de siglo las prácticas variaban mucho de una Logia a otra. En 1773 las Logias francesas se reorganizaron como Gran Oriente de Francia, y entre 1783 y 1786 una comisión se propuso dar a sus Logias una forma común para los tres grados simbólicos de Aprendiz, Compañero y Maestro. Ese texto, impreso más tarde, en 1801, como Régulateur du Maçon, es el punto de referencia de lo que acabó llamándose Rito Francés, o Rite Français.
Su carácter
El Rito Francés es hijo de una época concreta: la de la Encyclopédie, de los salones y las sociedades eruditas, de la convicción de que la razón, la educación y la libre discusión podían mejorar tanto a las personas como a las sociedades en que viven. De ello se derivan varios rasgos.
- Sobriedad. Sus ceremonias son relativamente breves y sencillas. El rito prefiere unos pocos símbolos fuertes, bien situados, a su acumulación.
- Los símbolos como preguntas. Sus símbolos se ofrecen a la interpretación y no a la creencia, lo que deja a cada persona libre de encontrar en ellos su propio sentido.
- Espacio para la discusión. La intervención oral, preparada por uno y debatida por todos, ocupa un lugar central, y hablar por turnos y escuchar sin interrumpir forman parte de sus usos.
- Atención al mundo. Las cuestiones morales y sociales se sitúan con naturalidad junto a las simbólicas, en consonancia con la divisa «Libertad, Igualdad y Fraternidad» que la francmasonería francesa hizo suya.
- La iniciación como viaje. La iniciación se articula en torno a un periodo de reflexión en soledad y una serie de viajes simbólicos, un relato del paso de las tinieblas hacia la Luz.
Un rito que ha cambiado
El Rito Francés nunca ha permanecido inmóvil. En 1877 el Gran Oriente de Francia decidió que dejaría de exigirse la creencia en Dios y en la inmortalidad del alma, y confió estas cuestiones a la conciencia de cada persona. Esa decisión suele considerarse el momento en que la corriente liberal de la francmasonería se hizo visible como tal.
En el siglo XX el ritual se revisó varias veces, sobre todo con Arthur Groussier en 1938, en una forma austera y racionalista. Más recientemente, historiadores y masones han vuelto a las fuentes del siglo XVIII, y junto a las versiones modernas han aparecido otras más próximas a los textos originales. Hoy el Rito Francés existe en varias variantes y lo practican Logias de muchos países y lenguas.
Esa historia forma parte de su atractivo: una tradición lo bastante antigua como para merecer que se aprenda de ella, y lo bastante honesta como para seguir preguntándose si sus formas aún cumplen su propósito.
Para saber más
- Rito Francés, en Wikipedia
- Continental Freemasonry, en la Wikipedia en inglés, sobre la francmasonería continental
- Rite français, en la Wikipedia en francés, que trata el rito con más detalle